La cultura ayorea se destaca a través del tejido de Picaneray

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LA CULTURA AYOREA SE DESTACA A TRAVÉS DEL TEJIDO DE PICANERAY

Logro. Ganó en el concurso nacional de tejidos. Ya visitó diez países

Noticias Productivas.- Una pieza tejida en fibra natural, como las que tradicionalmente usaban las mujeres ayoreas para vestir, se convirtió en un motivo más para expandir la cultura de esa etnia, tras ganar el primer lugar entre los participantes de tierras bajas, en el Concurso de Ponchos y Tejidos 2009, promovido por el Ministerio de Culturas y premiada esta semana.

La dueña de este trabajo es Susana Picaneray, una mujer de 58 años, que trabaja con la Asociación de Artesanos del Campo (Artecampo) y preside  cinco comunidades ayoreas donde el tejido (para las mujeres) y el tallado (para los varones) se han ido consolidando hasta constituir una actividad básica para preservar la cultura y tener mejores ingresos.

Susana nació en Zapocó, una comunidad ubicada a más de 300 km al este de Santa Cruz de la Sierra, pero reside en el barrio Bolívar, un espacio reservado en la ciudad para familias de esta etnia.

Allí, tiene un pequeño cuarto, que prácticamente usa sólo como dormitorio, pues el resto del día se la pasa trabajando en tejidos, coordinando ciclos de capacitación y viajando a distintas comunidades, donde recolecta las piezas que han producido cerca de 300 ayoreos.

“Yo aprendí a tejer a los 12 años, viendo a mi madre”, comenta Susana. Empezó haciendo bolsos, luego piezas mayores, como los tejidos que antes usaban como falda. Pero ésta no fue siempre su principal actividad. Trabajó durante cinco años como maestra en una escuela en Puesto Paz, hasta que una docente chiquitana se quedó con su ítem. También fue niñera con una familia holandesa, durante otros cinco años. Hasta que comenzó a trabajar con Artecampo, desde hace 16 años. Dice que aquí se siente a gusto porque puede reforzar su cultura y animar a más ayoreos a elaborar tejidos y tallados. La tarea no es tan sencilla. Asegura que hay que capacitar a la gente para que pueda hacer piezas con buen acabado, sin perder la esencia ayorea, tal como lo ha aprendido en Artecampo.

El detalle está en aspirar siempre a un producto de calidad, dice Susana. La pieza con la que compitió en el concurso, en La Paz, le tomó más de cinco meses. Su hija Claudia y su yerno Miguel Chiqueno fueron a recibir la distinción, ya que Susana se encontraba de viaje.

La pieza ganadora se quedó en La Paz. Su valor no está sólo en el entrelazado fino de la fibra, sino también en el significado. Cada prenda que elaboran los ayoreos tiene un diseño que representa el apellido de cada clan, la forma en la que están organizados hasta ahora estos pueblos que originalmente eran nómadas. “No tejemos cualquier dibujo, sólo el que representa nuestros clanes”, dice.

Susana asegura que eso es parte de lo que tiene que explicar cuando le toca ir a una feria o congreso. Hasta ahora ya ha visitado 10 países. En todos ellos expone parte de esa cultura que pocos conocen. Acaba de llegar de Washington, donde Artecampo llevó muestras de tejidos ayoreos y del Alto y Bajo Isoso para exhibir en el Museo del Indio Americano. “En nuestra cultura, la mujer es la que elige al hombre”, indica Susana en medio de risas. Es una de las frases que más tuvo que repetir. Como buena defensora de su pueblo, le gustaría que no se pierda la lengua originaria y que haya más ayoreos dedicados a los tejidos y tallados. “Sólo el 6% de los hombres trabaja en esto”, afirma.

El premio que acaba de ganar beneficiará a todos sus compañeros, porque un tractor prometido será enviado a Porvenir, donde los ayoreos siembran frejol y maíz. Y los Bs 15.000 serán para comprar materia prima y piezas producidas por los ayoreos.

Buena aceptación en el exterior

Las exposiciones de artesanía y cultura en las que participan los pueblos de tierras bajas son siempre bien recibidas en el exterior. Prueba de ello es que cerca de 5.000 personas visitaron el espacio dedicado a la cultura ayorea e isoseña en el Museo del Indio Americano, que se realizó en Washington (EEUU).

“Atrae mucho el colorido de nuestras piezas, igual que el mensaje que tiene cada una”, explica Patricia Saucedo, responsable de comercialización y ventas de Artecampo, la asociación que estuvo presente junto a representantes de las comunidades con las que trabajan en Santa Cruz. Según Saucedo, el extranjero generalmente está más habituado a la artesanía del occidente de Bolivia, por ello cuando ve un trabajo distinto, se siente atraído para conocer más detalles de esas culturas. Motivos en cerámica, textiles y madera fueron llevados para esa muestra, como ejemplo del trabajo de calidad y buen acabado que se desarrolla bajo la filosofía de Artecampo. “Trabajamos con 16 asociaciones y cerca de 1.500 familias campesinas. Son artesanos rurales que saben que exigimos calidad y saber adaptarse al mundo globalizado, sin perder la esencia”, indica.

Actualmente, Artecampo realiza una especie de resumen de la participación en la última feria, que incluye la impresión que tuvo cada representante de las comunidades que asistió. Para fin de año ya hay invitación para asistir a nuevos encuentros en Ecuador y Colombia, donde pretenden hacer una buena representación de la cultura de esta parte del país.
   Ganadores    
-    En la segunda versión del Concurso de Ponchos y Tejidos, por el altiplano ganó la comunidad de Huari, de Oruro. Presentó un poncho café. Ganó Bs. 15.000 para el pueblo y Bs. 5.000 para la tejedora Berna Panoso. El segundo lugar fue para Tanata Alta, de Potosí. Recibió Bs. 7.000 como premio colectivo y Cornelio Betanzos, tejedor del aguayo negro, ganó Bs. 3.000. El tercer lugar fue para  Pallina Laja, de La Paz, que se benefició con Bs. 3.000. La tejedora Juana Cori Poma ganó Bs 1.500.
- En las tierras bajas, la comunidad ayorea de Santa Cruz ganó con el tejido para vestimenta. Recibió un tractor agrícola para la comunidad y Bs. 15.000. El segundo lugar fue para el territorio indígena de San José de Cabitu, en San Ignacio de Moxos, de Beni. Presentó una hamaca tejida por Bolivia Vaca. En tercer puesto estuvo Tapiana, de la capitanía del Alto y Bajo Isoso, con un tapiz negro y blanco, de Amalia Subirana.
- En los valles ganó la comunidad Tujuta, de Cochabamba, con el trabajo de Paulina Maldonado, un costal blanco. El segundo puesto fue para la primera sección de Tarabauco, de Chuquisaca, que presentó el ajsu negro, de Jacinto Valda. En tercer lugar, está la comunidad de Maragua, de Chuquisaca, con un poncho de fiesta, de Paulina Cruz.